Brasil: comienza el juicio contra Agostina Páez por un caso de racismo
Acusada de tres hechos, la joven permanece con prisión domiciliaria.
Redacción
Master Río Negro
Publicado el:
Lun 16 Marzo 2026 20:57hs
Brasil: comienza el juicio contra Agostina Páez por un caso de racismo
La abogada argentina Agostina Páez enfrenta un juicio por injuria racial en Brasil, un caso que ha generado gran atención mediática tanto en su país natal como en la nación donde se tramitan las acusaciones. Según se ha informado, el juicio comenzará oficialmente el 24 de marzo, y Páez cumple actualmente arresto domiciliario en Brasil.
La abogada está acusada de haber cometido tres supuestos actos de injuria racial en un bar, hechos que habrían ocurrido a mediados de enero de este año. Las autoridades judiciales ya confirmaron la acusación, y el proceso se iniciará formalmente con una audiencia inaugural, donde se presentarán pruebas y argumentos tanto de la fiscalía como de la defensa.
Las implicaciones legales para Páez son serias. En Brasil, el delito de injuria racial puede acarrear penas de dos a cinco años de prisión. En el peor escenario, si es condenada por los tres hechos con la máxima pena, la abogada argentina podría enfrentar hasta 15 años de prisión, lo que ha generado gran incertidumbre sobre su futuro profesional y personal.
Brasil: comienza el juicio contra Agostina Páez por un caso de racismo
Por su parte, la defensora Carla Junqueira ha cuestionado la solidez de las pruebas presentadas por la fiscalía. Según Junqueira, no existen evidencias contundentes que demuestren los tres delitos ni la existencia de diferentes víctimas en los distintos momentos denunciados. En contraste, la fiscalía sostiene que cuenta con material que respalda sus acusaciones, incluyendo un video difundido en redes sociales y declaraciones de testigos sobre los incidentes.
En un intento de cambiar la percepción pública, la abogada argentina compartió un video en redes sociales donde reconoce el impacto negativo de la situación y pide disculpas, algo que inicialmente fue desaconsejado por su representación legal previa. Este gesto ha sido interpretado por algunos como un reconocimiento implícito de culpa, mientras que otros lo ven como un intento de mitigar las repercusiones sociales y legales del caso.



